
El día viernes 26 de junio tuvo su gran final la telenovela “Un Gancho al Corazón”, versión mexicana de la argentina “Sos mi vida”, la historia de una boxeadora que se enamora de un rico empresario y además corredor de autos, protagonizada por Danna García y Sebastián Rulli.
La típica historia de cenicienta definitivamente, pero con una carga cómica muy fresca, sin caer en lo simple, llena de situaciones graciosas que nos daban capítulo a capítulo una mezcla perfecta entre romanticismo y comicidad con un toque de drama.
Siempre era bueno para el alma ver las ocurrencias de “Maurcio” y “Valentina”, acompañados por sus no menos agraciados amigos, ¿cómo olvidar la simpatía de “Ximena” y la picardía de “Estrella”? y ni que decir de la pareja antagonista “El Beto” y “La Momia”, que nos hacían reír con su “apasionada” historia de amor, una verdadera víbora enamorada de un patán, quienes poco a poco fueron adquiriendo tal protagonismo que para la mitad de la novela tenían el mismo peso que los “buenos”.
Todos estos eran los ingredientes para un exitazo, hasta que se les ocurrió alargarla, inflándola como globo con acontecimientos cada vez más absurdos e increíbles, que mantenían a la pareja separada, agregándoles una carga de dramática muy pesada que para nada tenía que ver con el concepto original, esta situación desemboco en una pérdida de interés por la historia de la “Monita”, sin embargo, favoreció la de “Constanza”, a quien le dieron la oportunidad de cambiar y ser feliz.
Para mí la historia se acabó con el divorcio de “Mauricio”, después de eso el melodrama colgaba de tres conflictos principales, sobre los cuales daban vueltas y vueltas, la supuesta muerte de “Salvador”, la pelea entre la “Monita” y la “Momia” y la maldad infinita de “Isabel”, junto a dos historias satélites igualmente sobre estiradas, el embarazo de “Estrella” y la pelea entres los hermanos Klunder por “Ximena”, lo que paso de ahí al final lo pudieron contar en dos semanas y no habría habido gran diferencia.
Lástima que por alagarla la historia haya terminado todo en un final exprés, donde el mayor misterio fue con quien se casaría “Ximena”, por lo demás una patética seudo-escena dramática donde muere “Isabel” y como cereza del pastel la típica boda que deja con la sensación de ¿Y luego, que?

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